La primera entrada de este blog (o segunda si incluimos la entrada de bienvenida) será una reseña de una de las películas de estreno del momento: La Mujer de Negro.
AVISO: Esta reseña puede contener spoilers. Si no quieres que te desvele nada, te recomiendo que veas la película antes de continuar leyendo.
La Mujer de Negro/The Woman In Black es una película dirigida por James Watkins. Es un remake de la película homónima de 1989 que a su vez está basada en la novela de Susan Hill.
Podemos empezar diciendo que “la mujer de negro” es una de las figuras fantasmales más malvadas de toda la literatura o cine de terror. Es uno de los personajes con más sed de venganza que podemos encontrar.
La película comienza con tres niñas jugando con sus muñecas de porcelana que de repente como hipnotizadas y empujadas por una extraña presencia se suicidan arrojándose desde una ventana.
El argumento a grandes rasgos es el siguiente: Arthur Kipps (Daniel Radcliffe) es un muchacho joven que trabaja como abogado en un bufete. Su trabajo no le va muy bien que digamos y su jefe le da una última oportunidad enviándole a un extraño lugar para vender la casa de una persona que acaba de fallecer. Allí se encontrará con el alma atormentada de la mujer que da título a la película.
Es una película sobre fantasmas y casas encantadas. En una ocasión leí que “las casas embrujadas vienen a ser a la novela gótica como los anillos de oro para una boda” y de hecho (aunque estemos ante una película) la ambientación o escenografía es de lo más acertada: una mansión abandonada y destartalada rodeada de una frondosa vegetación en medio de la nada. Además el pueblo, el cementerio y las marismas también ayudan a que el escenario sea idóneo para este tipo de películas.
Por otro lado, no podemos dejar olvidado el sonido que bajo mi punto de vista es junto con la escenografía uno de los recursos más importantes cuando hablamos de películas de terror. En este caso escuchamos respiraciones agitadas, pisadas, voces, gritos, chillidos, cajas de música, maderas que crujen, ruidos que no sabes de dónde provienen, una banda sonora acelerada y un largo etcétera.
Siempre podemos encontrar relaciones entre unas películas y otras al igual que ocurre con los libros. En ocasiones también podemos relacionar tanto el género del cine como el de la literatura. En este caso la escena en la que se produce la profanación de tumbas tiene lugar en la soledad de la noche al más puro estilo de Drácula de Bram Stoker. Asimismo la escena en la que el protagonista se dispone a despegar el papel que cubre las paredes de una de las habitaciones de la casa puede recordarnos al relato de la escritora norteamericana Charlotte Perkins Gilman “The Yellow Wallpaper”. En él, la protagonista presa de una supuesta depresión post parto es encerrada en una habitación cuyas paredes están cubiertas por un extraño tapiz amarillo que se convierte en el centro de su obsesión.
La película tiene un final “feliz”. El misterio se resuelve y la mujer de negro le devolverá al protagonista del filme el favor, claro que a su manera, no podemos esperar otra cosa.
Puede que uno de los inconvenientes de la película sea que los recursos que se utilizan para crear miedo (ambientación y sonido) sean demasiado típicos. Sin embargo, estamos ante una película de terror psicológico, un terror sencillo que en la actualidad se encuentra en peligro de extinción. Si queremos dejar a un lado al típico asesino de motosierra y a los miles de litros de sangre que derrama a su paso, esta es una de las películas que con estos recursos cumple el objetivo deseado.
En definitiva no es que sea una película que vaya a convertirse en un gran clásico del cine pero si os gustan las películas de este género creo que disfrutareis viendo La Mujer de Negro: una película con un argumento original y con varios sobresaltos que no os dejarán indiferentes.
Sin más me despido con esta frase de la película dicha por uno de los personajes: “Hasta la mente más racional puede confundirse en la oscuridad”.
¡Un saludo!




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