La verdad es que en este preciso momento no logro recordar
qué fue exactamente lo que me movió a comprar este libro. Quizás navegando por
twitter la casualidad hizo que nos encontráramos, me llamó la atención el
título o la cubierta, topé con varios comentarios acerca de lo enganchadas que
estaban las lectoras con la historia o también descubrí alguna que otra reseña
en youtube. Lo que sí es cierto es que al descubrir todo el bombo que se le
estaba dando a la novela con una imperiosa campaña de marketing no me quedó
otro remedio que dejar que el libro cayera en mis manos.
Debo admitir que solamente con las primeras páginas de la
historia ya te sumerges en ella. Te enganchas al libro y tienes la necesidad de
no levantar la vista de sus hojas. Diría que en cierta parte resultó
preocupante la obsesión por querer avanzar y seguir descubriendo paso a paso
junto con los personajes cómo transcurre la trama.
Si bien es verdad que no es el tipo de género que más satisface
mis necesidades literarias, hay que reconocer que es la lectura ideal para
pasar un buen rato entretenida y más en estos días lluviosos de otoño.
La línea argumental es bien sencilla. Se trata de una historia
romántica, sí romántica, es un romance lo que nos disponemos a leer. Sin
embargo, capturando, si me lo permitís, unas palabras del protagonista
Christian Grey, no vamos a leer una historia “de flores y corazones”. Es un
romance subido de tono. Es decir, nos encontramos además con el sexo como
ingrediente añadido que le da el toque morboso que creo que ha sido el
detonante de su éxito. Pero no un sexo cualquiera, sino una práctica sexual
sadomasoquista. Ahora bien, la autora cuida en todo momento el tono, el estilo
y el vocabulario por lo que no nos vamos a encontrar nada obsceno ni ofensivo
que pueda herir nuestra sensibilidad de por vida. Sí que es verdad que no es un
libro apto para mentes conservadoras, hay que tener la mente un poco abierta
para afrontar este tipo de temas sin problemas pero no nos engañemos estamos en
el siglo XXI y a estas alturas poco nos puede asustar.
Volviendo de nuevo al argumento de la novela, tenemos a dos
protagonistas fundamentales sobre los que se va desarrollando la trama
principal. Anastasia Steele, una chica de 21 años que estudia su último año de literatura
inglesa en la universidad de Seattle tiene que entrevistar a un joven empresario
multimillonario para la revista de la universidad de su mejor amiga y compañera
de piso Kate, la cual no puede asistir a la entrevista por encontrarse enferma.
En este punto ya tendríamos el primer contraste o antítesis de personajes,
femeninos en este caso. Por un lado Anastasia es la típica chica inexperta,
tímida, buena estudiante y gran lectora, especialmente de grandes clásicos de
la literatura inglesa. Una chica guapa y con un físico atractivo pero debido a
su baja autoestima no se siente segura de sí misma y no se considera una gran
belleza. Por otro lado, Kate es a ojos de Anastasia la mujer 10: guapa,
inteligente, decidida, con una persona arrolladora y con un físico
espectacular. Pues bien, cuando Anastasia Steele cae a los pies del Señor Grey
(y digo cae porque verdaderamente lo hace ;), éste queda inmediatamente embriagado
y enganchado a ella.
A partir de este momento, comenzará una lucha sin éxito
entre los dos personajes por intentar mantenerse alejados el uno del otro ya
que ambos saben que es lo que más les conviene. Sin embargo, ese “no puedes
estar conmigo” es lo que hace que se encienda entre ellos una pasión
irrefrenable que los obligue a estar más juntos que nunca. Hasta aquí todo
parece normal, es la típica historia de chico conoce a chica pero son tan
diferentes que no pueden estar juntos y ya sabemos que lo prohibido es lo que
siempre atrae de una forma más intensa por lo que al final acaban enamorándose.
Claro que ya estamos hartas (y digo hartas porque la novela está más orientada
a un público femenino, que no se me ofendan los machos si hay alguno leyendo)
de este tipo de historias clichés y fáciles de escribir, y la autora es
consciente de ello, por eso decide añadirle un “pequeño matiz”: incorporar
escenas de sexo con una cierta inclinación al sadomasoquismo. Esta relación sadomasoquista,
que tiene sus bases en la dura y traumática infancia del protagonista, es lo
que hace que Ana se encuentre incómoda y reacia al principio de la historia
pero pronto descubrirá que es imposible escapar de las garras de este “dios
griego” como ella lo llama, Christian Grey.
En líneas generales esa es la historia, pero ¿qué es lo que verdaderamente
la hace especial? ¿qué es lo que ha hecho que haya sido leída por un número tan
elevado de lectores? Sinceramente bajo mi punto de vista todas queremos ser
Ana. Queremos encontrar a ese chico perfecto: buen físico, personalidad ideal,
que nos trate como reinas (y si ya es rico tiramos confeti) que nos haga perder
el sentido como a Ana le ocurre con Christian. La envidia ya está en el aire pero
claro… ¿qué hacemos con las escenas de sexo (que no son pocas)? Pues personalmente
recomiendo leer esta novela en clave de fantasía, vamos a obviar ciertos
detalles desagradables que a veces nos hace irritarnos con la protagonista por
aguantar cosas bastante duras y desapacibles, y a quedarnos con los momentos
románticos que son los que más abundan y con la historia psicológica de los
personajes: en especial la de Christian que es bastante compleja.
Estamos ante una trilogía en la que ésta es la primera
parte, lógicamente la autora es lista y no nos va a desvelar muchas pinceladas
del pasado de Christian porque si no ya no tendría sentido seguir leyendo las
siguientes partes ya que todo lo tendríamos mascado y descubierto. El final puede
ser bastante abierto para los lectores que queremos seguir leyendo la historia
y ver cómo puede terminar al dejarnos con la intriga y con las ganas de
descubrir las incógnitas que encierra el protagonista o puede ser cerrado para
aquellos que se hayan arrepentido de haber leído el libro y quieran finalizar
la trilogía con la primera parte.
Me gustaría finalizar esta reseña dejando claro que no es la
novela de nuestras vidas y que no vamos a encontrar una calidad literaria
sublime. Al contrario, abundan las repeticiones (en ocasiones excesivas) y el
estilo es bastante sencillo pero la historia resulta rápida de leer e incluso
adictiva. Es un libro más orientado al disfrute personal que intelectual. No obstante,
siempre viene bien leer géneros diferentes ya que al final es lo que más nos
enriquece y nos permite tener perspectivas diversas de cualquier tipo de tema.
PD (para los que hayan leído ya el libro): ¡No os mordáis el
labio! :)









