viernes, 28 de septiembre de 2012

Cincuenta Sombras de Grey



La verdad es que en este preciso momento no logro recordar qué fue exactamente lo que me movió a comprar este libro. Quizás navegando por twitter la casualidad hizo que nos encontráramos, me llamó la atención el título o la cubierta, topé con varios comentarios acerca de lo enganchadas que estaban las lectoras con la historia o también descubrí alguna que otra reseña en youtube. Lo que sí es cierto es que al descubrir todo el bombo que se le estaba dando a la novela con una imperiosa campaña de marketing no me quedó otro remedio que dejar que el libro cayera en mis manos. 

Debo admitir que solamente con las primeras páginas de la historia ya te sumerges en ella. Te enganchas al libro y tienes la necesidad de no levantar la vista de sus hojas. Diría que en cierta parte resultó preocupante la obsesión por querer avanzar y seguir descubriendo paso a paso junto con los personajes cómo transcurre la trama.

Si bien es verdad que no es el tipo de género que más satisface mis necesidades literarias, hay que reconocer que es la lectura ideal para pasar un buen rato entretenida y más en estos días lluviosos de otoño. 


La línea argumental es bien sencilla. Se trata de una historia romántica, sí romántica, es un romance lo que nos disponemos a leer. Sin embargo, capturando, si me lo permitís, unas palabras del protagonista Christian Grey, no vamos a leer una historia “de flores y corazones”. Es un romance subido de tono. Es decir, nos encontramos además con el sexo como ingrediente añadido que le da el toque morboso que creo que ha sido el detonante de su éxito. Pero no un sexo cualquiera, sino una práctica sexual sadomasoquista. Ahora bien, la autora cuida en todo momento el tono, el estilo y el vocabulario por lo que no nos vamos a encontrar nada obsceno ni ofensivo que pueda herir nuestra sensibilidad de por vida. Sí que es verdad que no es un libro apto para mentes conservadoras, hay que tener la mente un poco abierta para afrontar este tipo de temas sin problemas pero no nos engañemos estamos en el siglo XXI y a estas alturas poco nos puede asustar.

Volviendo de nuevo al argumento de la novela, tenemos a dos protagonistas fundamentales sobre los que se va desarrollando la trama principal. Anastasia Steele, una chica de 21 años que estudia su último año de literatura inglesa en la universidad de Seattle tiene que entrevistar a un joven empresario multimillonario para la revista de la universidad de su mejor amiga y compañera de piso Kate, la cual no puede asistir a la entrevista por encontrarse enferma. En este punto ya tendríamos el primer contraste o antítesis de personajes, femeninos en este caso. Por un lado Anastasia es la típica chica inexperta, tímida, buena estudiante y gran lectora, especialmente de grandes clásicos de la literatura inglesa. Una chica guapa y con un físico atractivo pero debido a su baja autoestima no se siente segura de sí misma y no se considera una gran belleza. Por otro lado, Kate es a ojos de Anastasia la mujer 10: guapa, inteligente, decidida, con una persona arrolladora y con un físico espectacular. Pues bien, cuando Anastasia Steele cae a los pies del Señor Grey (y digo cae porque verdaderamente lo hace ;), éste queda inmediatamente embriagado y enganchado a ella. 


A partir de este momento, comenzará una lucha sin éxito entre los dos personajes por intentar mantenerse alejados el uno del otro ya que ambos saben que es lo que más les conviene. Sin embargo, ese “no puedes estar conmigo” es lo que hace que se encienda entre ellos una pasión irrefrenable que los obligue a estar más juntos que nunca. Hasta aquí todo parece normal, es la típica historia de chico conoce a chica pero son tan diferentes que no pueden estar juntos y ya sabemos que lo prohibido es lo que siempre atrae de una forma más intensa por lo que al final acaban enamorándose. Claro que ya estamos hartas (y digo hartas porque la novela está más orientada a un público femenino, que no se me ofendan los machos si hay alguno leyendo) de este tipo de historias clichés y fáciles de escribir, y la autora es consciente de ello, por eso decide añadirle un “pequeño matiz”: incorporar escenas de sexo con una cierta inclinación al sadomasoquismo. Esta relación sadomasoquista, que tiene sus bases en la dura y traumática infancia del protagonista, es lo que hace que Ana se encuentre incómoda y reacia al principio de la historia pero pronto descubrirá que es imposible escapar de las garras de este “dios griego” como ella lo llama, Christian Grey.     

En líneas generales esa es la historia, pero ¿qué es lo que verdaderamente la hace especial? ¿qué es lo que ha hecho que haya sido leída por un número tan elevado de lectores? Sinceramente bajo mi punto de vista todas queremos ser Ana. Queremos encontrar a ese chico perfecto: buen físico, personalidad ideal, que nos trate como reinas (y si ya es rico tiramos confeti) que nos haga perder el sentido como a Ana le ocurre con Christian. La envidia ya está en el aire pero claro… ¿qué hacemos con las escenas de sexo (que no son pocas)? Pues personalmente recomiendo leer esta novela en clave de fantasía, vamos a obviar ciertos detalles desagradables que a veces nos hace irritarnos con la protagonista por aguantar cosas bastante duras y desapacibles, y a quedarnos con los momentos románticos que son los que más abundan y con la historia psicológica de los personajes: en especial la de Christian que es bastante compleja. 


Estamos ante una trilogía en la que ésta es la primera parte, lógicamente la autora es lista y no nos va a desvelar muchas pinceladas del pasado de Christian porque si no ya no tendría sentido seguir leyendo las siguientes partes ya que todo lo tendríamos mascado y descubierto. El final puede ser bastante abierto para los lectores que queremos seguir leyendo la historia y ver cómo puede terminar al dejarnos con la intriga y con las ganas de descubrir las incógnitas que encierra el protagonista o puede ser cerrado para aquellos que se hayan arrepentido de haber leído el libro y quieran finalizar la trilogía con la primera parte. 



Me gustaría finalizar esta reseña dejando claro que no es la novela de nuestras vidas y que no vamos a encontrar una calidad literaria sublime. Al contrario, abundan las repeticiones (en ocasiones excesivas) y el estilo es bastante sencillo pero la historia resulta rápida de leer e incluso adictiva. Es un libro más orientado al disfrute personal que intelectual. No obstante, siempre viene bien leer géneros diferentes ya que al final es lo que más nos enriquece y nos permite tener perspectivas diversas de cualquier tipo de tema.

PD (para los que hayan leído ya el libro): ¡No os mordáis el labio! :) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario